martes, 14 de mayo de 2013

Arte Paleolítico

El Paleolítico es un periodo de tiempo muy amplio que abarca desde los 500.000 años hasta hace unos 30.000 años aproximadamente y que se suele dividir en varias etapas (Superior, Medio e Inferior); sin embargo habitualmente se habla de él con el nombre genérico de Edad de Piedra, ya que la mayor parte de los restos encontrados son de este material.




















Hasta hace poco se pensaba que el hombre del Paleolítico Inferior no tenía aún ningún tipo de sentido religioso, pero los recientes descubrimientos en la Sima de los Huesos de Atapuerca han desmentido tal afirmación, dando pie además a pensar que el desarrollo inicial del arte (generalmente asociado a la idea de lo trascendente) pudo remontarse a esa etapa.

El hombre de Neandertal ya nos legó formas que se pueden asociar al arte, aunque se limitaban a ser objetos de adorno muy rudimentarios, pero cuando se puede hablar realmente de un afán estético es con la llegada del Homo Sapiens Sapiens, en el Paleolítico Superior, hace unos 40.000 años.

Se suele utilizar el término de arte rupestre como sinónimo de arte paleolítico porque la gran mayoría de los restos se han hallado en cuevas o grutas (bien sea en yacimientos en el interior o en las paredes), pero ni todo el arte rupestre pertenece a ese periodo ni todo lo que se hizo en el Paleolítico procede de las cavernas.

Quizá unos de los restos de arte prehistórico más espectaculares y fascinantes sean las representaciones de arte parietal, de las que tenemos ejemplos sorprendentes en Altamira o en las cuevas de la Dordoña francesa, como Lascaux, pertenecientes ambas a la escuela franco-cantábrica.


Solían hacerse en lo más profundo de las cuevas (aunque se han encontrado algunas excepciones) y entre los temas favoritos encontramos las imágenes de animales -algunos extintos como mamuts o uros y otros reconocibles en la actualidad- como bisontes, caballos, gacelas, osos, ciervos o toros de asombroso realismo, bien plasmados en grupo o de manera individual. En ocasiones se incluían signos como manos impresas a modo de tampón o contorneadas (soplando la pintura por la boca a modo de aerosol), símbolos abstractos o figuras humanas en escenas de caza o lucha en las que está siempre ausente el paisaje pero que en cambio tienen un movimiento y una naturalidad sorprendentes.

El hombre prehistórico basaba su subsistencia en la caza y la recolección de alimentos como bayas, raíces, etc., y su actividad cotidiana se desarrollaba en competencia directa con multitud de especies de depredadores que amenazaban su vida y de las que tenía que defenderse. La importancia que la actividad cinegética tenía en aquellas sociedades queda patente en esa abundancia en la representación de estos animales salvajes.

Entre las técnicas más habituales con las que se ejecutaban las imágenes está la pintura, llevaba a cabo a base de pigmentos naturales como el ocre, el carbón o el manganeso que daban lugar a colorantes de tonos rojizos, negros o amarillentos) disueltos en grasa animal, que podían aplicarse con los dedos o con ramas y fibras a modo de pincel. Las hay solamente perfiladas o con el interior decorado simulando volumen, y resulta característico que las siluetas siempre aparezcan de perfil. Sin embargo también encontramos relieves y grabados, de hecho no resulta extraño encontrar pinturas que han aprovechado resaltes y abultamientos en la roca para conferir tridimensionalidad a la figura.

Existen muchas teorías que tratan de explicar el significado de este tipo de representaciones, pero la más difundida es que defiende que su función era propiciar la caza; sin embargo también puede asociarse con un significado religioso o con una forma de transmitir ritos y leyendas. Sin embargo, si nos atenemos a la primera explicación, resulta curioso que los animales más frecuentes en las paredes de las cuevas no fueran precisamente los más habituales en su dieta; y además, de plantas y semillas que también formaban parte de su alimentación tampoco se han encontrado imágenes. Pero de cualquier manera lo que parece claro es que existió algún tipo de intención mágica en su creación. De manera que la incógnita sigue abierta.

Pero además del parietal el hombre del Paleolítico nos ha legado otras manifestaciones de su arte en forma de objetos rituales decorados, adornos personales, pequeñas esculturas de animales o deliciosas estatuillas femeninas como la conocida Venus de Willendorf o la de Laussel, con los atributos sexuales y las formas femeninas (senos, caderas, glúteos) muy resaltados como símbolos de fecundidad, pero con el rostro apenas esbozado. La estratigrafía asociada a estos restos resulta además sumamente útil a la hora de datar el arte parietal.

También son numerosos los utensilios de uso cotidiano, y es que para afrontar la larga y difícil lucha por la subsistencia, del hombre primitivo tuvo de idear herramientas que le permitieran resolver las nuevas situaciones que se le presentaban. Los restos que se han encontrado en los yacimientos son la respuesta tecnológica a estas adversidades, la manera de en que el ser humano se las ingenió para enfrentarse al medio y dominarlo. Actividades como cazar, defenderse de los enemigos, cortar pieles o ramas, calentarse, etc. hicieron necesario el desarrollo de una serie de técnicas cuyos vestigios nos sirven en la actualidad para intentar comprender cómo vivían, pensaban y sentían nuestros antepasados. Así, tenemos hachas de mano (bifaces), bastones de mando, lascas afiladas, azagayas o puntas de arpón, muchos de ellos con decoraciones geométricas como líneas y puntos o pequeñas incisiones.

Aunque los restos más frecuentes son, como ya hemos visto, de piedra (sobre todo de sílex o pedernal, que es una variante del cuarzo) o de hueso, lo cierto es que aquellos primeros hombres usaron también madera, pieles, conchas o fibras vegetales, pero el hecho de que estos materiales sean perecederos hace que sean menos los ejemplos hayan llegado hasta nosotros. Tampoco nos han quedado indicios de arquitectura, aunque podemos suponer que algunas de las cuevas hicieron las veces de santuarios. Pero aún así, y dejando aparte el debate sobre si su intención primigenia era mágico-religiosa o meramente estética, lo cierto es que nuestros antepasados nos han dejado muestras de sobra que nos hablan se su sensibilidad artística y su gran sentido de la belleza.

viernes, 10 de mayo de 2013

arteBA 2013 - Edición 22 - Predio Ferial La Rural - Buenos Aires


ARTEBA . 2013 . EDICION 22

arteBA, es una de las más importantes ferias de arte contemporáneo enfocadas principalmente en la produccion artística en Latinoamérica, y el evento de mayor relevancia cultural en la ciudad de Buenos Aires en Argentina. Todos los años se lleva a cabo en el mes de mayo en el Predio ferial de la Rural en el barrio de Palermo y congrega a un promedio de 120.000 visitantes. En 2013, celebrará su vigésima segunda edición donde participarán 82 galerías provenientes de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa que mostraran la produccion artística de alrededor de 500 artistas. Las galerías estarán distribuidas en sectores con perfiles determinados: el Cuerpo Principal, U-TURN Project Rooms, Solo Show y el Barrio Joven. El Auditorio de la feria OPEN FORUM de entrada libre y gratuita volverá a estar estructurado a partir de un esquema de mesas donde se debatirá en torno al arte contemporáneo latinoamericano, convirtiéndose en un foro de encuentro entre figuras líderes del medio artístico internacional y representantes locales. Además, se exhibirán proyectos artísticos especiales entre los cuales destaca la décima edición del Premio arteBA-Petrobras de Artes Visuales, uno de los certámenes de mayor relevancia y trascendencia artística en el país.
arteBA 2013 EDICION 22 se llevará a cabo desde el viernes 24 de mayo hasta el lunes 27 de mayo, con sus pre-openings los días miércoles 22 y jueves 23 de mayo, exclusivo para las instituciones, museos y coleccionistas que ingresan antes de la apertura general al publico para realizar adquisiciones.
Las galerías participantes, tanto las establecidas como las emergentes, son elegidas en cada edición por distintos comités de selección y curadores, con el fin de mantener la calidad y profesionalidad de la feria. Al delimitar distintas secciones para las galerías dentro de la feria, arteBA ha respondido a las necesidades de las galerías, coleccionistas y el público visitante. Al mismo tiempo, la feria también ha ayudado en el crecimiento de la escena artística latinoamericana, sirviendo como punto de encuentro anual para los distintos actores y nuevos coleccionistas.
La feria es organizada por arteBA Fundación, una organización sin fines de lucro que se mantiene activa desde 1991 con el objetivo de apoyar la producción artística en Argentina y América Latina. La Fundación contribuye a través de sus actividades anuales con el desarrollo del mercado del arte contemporáneo, promoviendo debates en torno al arte contemporáneo y ayudando en la promoción del trabajo de los artistas latinoamericanos para que logren una mayor atención fuera de sus límites geográficos.

arteBA Fundación esta integrado por un Consejo de Administración que lo preside Facundo Gomez Minujín, un Consejo Consultivo, un Comité internacional, un Young Committee y un staff de profesionales.



photo

80M2 LIVIA BENAVIDES
Galería: 80M2 Livia Benavides. Perú
Autor: Iosu Aramburu
Título: Ser de su tiempo XIV
Año: 2012
Técnica: Óleo sobre tela y lámpara de neón


http://www.arteba.org/2013/ 

martes, 23 de abril de 2013


El Mar Dulce, 1986. Acrílico sobre tela, 200 x 300 cm



Recién en sus series de pinturas "El Mar Dulce" (1984-1986) y "Siete Últimas Canciones" (1986) las camas comenzarán a situarse en el interior de otro espacio, como si con "Nadie Olvida Nada" se hubiera delimitado  una unidad espacial en el interior de la cama para ahora instalarse dentro de otra unidad, que en el paso siguiente de estas series de pinturas van a ser los escenarios. Y si el espacio de la cama suele ser un cuarto o una habitación como lugar de una intimidad, los escenarios son sitios o partes de un teatro o de una sala en que se ejecutan espectáculos públicos y sobre la cual tiene lugar una actuación. Podría pensarse en Kuitca, en la intimidad como una acutación pública y abandonada, siempre escenas que el púbico y hasta los mismos actores han abandonado, contodas las sillas tiradas por el suelo, y al juntar esas camas de dos plazas se añade el componente sexual y desolador de la cama. Al respecto, el artista va a decir: "No hubo una irrupción del teatro en mi pintura, sino la simple demarcación de un espacio escénico". Escenarios amplios y turbios, el escenario que resta de una orgía borrada en cuyo fondo se proyecta insistente la escena del coche de guagua cayendo por la escalera de la película "El acorazado Potemkin" de Eisenstein, símil de esa cama descontrolada en la fragilidad del desastre.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Paul Klee

Klee nació en Münchenbuchsee, cerca de Berna, Suiza, en una familia de músicos, de padre alemán y madre suiza. De su padre obtuvo la ciudadanía alemana, que usaría toda su vida, dado que Suiza se negó a darle ciudadanía durante su exilio en ese país durante la persecución nazi. Estudió arte en Múnich con Heinrich Knirr y Franz von Stuck. A sus diecisiete años pintó la tinta "Mi Habitación" (1896), mostrada a continuación:


"Mi Habitación"


 

Esta Pieza se conserva ahora en el acervo de la fundación Klee

Klee trabajaba en óleo, acuarela, tinta y otros materiales, generalmente combinándolos en un solo trabajo. Sus cuadros frecuentemente aluden a la poesía, la música y los sueños, y a veces incluyen palabras o notas musicales.

Al regresar de un viaje a Italia, se asentó en Múnich, donde conoció a Vasili Kandinski, Franz Marc y otras figuras de vanguardia, y se asoció al Blaue Reiter.



El Blaue Reiter

 En 1911 wassily Kandinski y Franz Marc fundaron en Múnich un grupo de artistas vinculado al expresionismo. Paul Klee no era oficialmente miembro de esta asociación, pero con todo se sentía muy unido al círculo de artistas que la integraban y participó en sus exposiciones. Entre los miembros del Blaue Reiter se contaban August Macke, Gabriele Münter y Marianne von Werefkin. Todos compartían un interés por el arte gótico y primitivo y por los movimientos modernos del fauvismo y el cubismo. El nombre del grupo se deriva de una obra pictórica de Kandinsky de 1903 que a partir de 1912 sirvió de ilustración para los títulos de un anuario con ese mismo nombre. La primera de las dos exposiciones del Blaue Reiter se inauguró el 18 de diciembre de 1911 y permaneció en la Galería Moderna de Heinrich Thannhauser, en Múnich, hasta el 1 de enero de 1912. En ella se incluyeron 49 obras de Henri Rousseau, Albert Bloch, Heinrich Campendonk, Robert Delaunay, Kandinsky, Klee y Macke. Tras este período, la exposición inició su itinerancia por otras ciudades alemanas, entre ellas Colonia y Berlín.
Viajes


La Casa giratoria, obra de 1921, Museo Thyssen-Bornemisza.



 En 1914, visitó Túnez y quedó impresionado con la calidad de la luz del lugar, por lo que escribió en su diario:
"El color me posee, no tengo necesidad de perseguirlo, sé que me posee para siempre... el color y yo somos una sola cosa. Yo soy pintor."
También visitó Italia en 1901 y Egipto en 1928, siendo ambos lugares una fuerte influencia para su arte. Klee era uno de los Die Blaue Vier (Los Cuatro Azules) junto a Kandinski, Feininger y Jawlensky. Esta agrupación, formada en 1923 expuso conjuntamente en los Estados Unidos en 1924. La influencia de Klee en otros artistas notables se propagó hacia comienzos del siglo XX incluyendo al belga Rene Carcan.
Bauhaus


El gato y el pájaro, obra de 1928, Museo de Arte Moderno de Nueva York.



Después de la Primera Guerra Mundial, donde participó como soldado por ser ciudadano alemán, Klee enseñó en la Bauhaus, y a partir de 1931, en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, antes de ser denunciado por los nazis por producir «arte degenerado».






Exilio



 En 1933 dejó la enseñanza y regresó a Berna, donde realizó una gran exposición en la Kunsthalle (1935). En 1936 se le diagnosticó esclerodermia, una grave enfermedad degenerativa que le acompañaría el resto de su vida, aunque siguió trabajando a buen ritmo. En 1940 fue internado en una clínica de Muralto-Locarno, donde falleció el 29 de junio.